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¿Sexismo en tu trabajo? No deberías pasarlo por alto, aquí unos tips para combatirlo

por Adriana Ugarte

 

 

Me demoré en entender que “fuerte” no equivale a “poco femenina”. Fue una lucha conmigo misma por quererme tal y cual como soy, y a la vez salir adelante en el mundo audiovisual. Me percaté que tenía que ser 10 veces más determinada que un hombre. Los espacios para nosotras parecen ya seleccionados. Somos, en el imaginario común, productoras, asistentes o estamos en el rubro de arte, lo cual es genial, son todos puestos que he ejercido y respeto, pero yo quería cámara y dirección. Ahí somos pocas, y admito que ha sido difícil encontrar la línea entre fuerte y agresiva, entre hacerte escuchar e imponerte. Se complica siempre por la enorme desigualdad que enfrentamos.

Con 27 años soy consciente de mis privilegios: secundaria completa, título universitario y acceso a otros tipos de educación cultural, pero aun así quiero gritar a todo pulmón cuando me enfrento a la realidad sexista y machista. Y hay que imaginar por todo lo que debe pasar una mujer que no ha tenido mi suerte.

Una vez no me entregaron una cámara en el canal porque, al ser mujer, simplemente no podía ser camarograf-O. Mi último empleador me contestó al teléfono diciendo: “Hola, baby.” Me han dicho que mi lenguaje corporal es “poco señorita”, y todas hemos escuchado comentarios como: “¿por qué las mujeres serán así de complicadas?”. Nos han sobado el brazo de una forma sexual para “tranquilizarnos”. Y, mi favorita: “si hablas más como una mamá, conseguirás más entrega por parte del equipo.”

 

¡JÁ!

 

Me he imaginado a mi misma dando discursos merecedores de un nobel a cada uno de estos personajes, y también he fantaseado con dar rienda suelta a la rabia que esto puede generar. Hubiese terminado sin trabajo en ambos casos, creo. Frustra tener que pensar formas no conflictivas para combatir el sexismo, pero aprovecho este espacio para dar algunos consejos que me han funcionado:

 

– Nunca te disculpes por no encajar en la imagen que tienen de mujer.

 

– Si hablas más fuerte, si no te pones vestidos, si no caminas suavecito: ESTÁ BIEN.

 

– Si te piden ser más “señorita”, redirige la conversación hacia lo laboral, y al finalizar, pregúntales si esperarían el mismo comportamiento de un hombre. A veces reflexionan.

 

– Cuando dicen “baby, corazón, princesita, linda, etc.”, siempre respondo que estoy segura que se han confundido. Reafirmo que soy yo, y que vengo o llamo por un motivo laboral. Hasta ahora siempre he obtenido una disculpa y nadie lo ha repetido.

 

– Cuando te toquen, hablar en voz alta y sin titubeos es importante. Cuento ya con un guión que utilizo cada vez que esto sucede: “Tengo que pararte, me incomoda de sobremanera que me toques, espero que entiendas.” Muchos se sienten incómodos, pero con el tiempo se les pasa y nunca más te ponen una mano encima.

 

– Cuando te asignen tareas que son “para mujeres”, pregúntales sin mencionar el tema de género por qué te lo están asignando a ti. A veces tener que dar la respuesta en voz alta es evidenciar el machismo inconsciente.

 

– Cuando hagan bromas sobre “las complejidades femeninas” no te rías, mantente seria y mira directamente a la persona que hizo la broma. Sin decir nada, estás tomando una postura.

 

– Y por último, cuando los comentarios sean abiertamente degradantes, agresivos y discriminatorios, es mejor parar la conversación y decir que te parece incorrecto la forma de expresarse. A veces, darnos nuestro lugar es lo único.

 

 

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Adriana Ugarte
Adriana Ugarte
“Vive más allá que acá”. Allá: Cochachimba. Acá: Lima. Desde hace un tiempo está construyendo su propia casa allá. Jura que la va a terminar. Todo por vivir bajo el sol y la lluvia de Amazonas.