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Miradas Peruanas

Mujer Taxista

por Auténticas

Carola Mazzei tiene más de 50 años, dos hijos y pertenece al Sistema de Transporte Metropolitano (Setame). Eso quiere decir que Carola integra ese apenas 3% de conductoras formales en nuestra ciudad que son mujeres y trabajan decididas para llevar una mejor calidad de vida a casa. ¿Cómo es la vida de una mujer que prueba suerte en un oficio dominado por los hombres?

¿Cómo empezó a hacer taxi?

C: Estaba mucho tiempo sin trabajar y, como mi hermana me dejó su auto antes de irse al extranjero, empecé a hacer primero movilidad escolar dos años. Luego me aburrió la rutina y decidí lanzarme a hacer taxi.

¿Qué opiniones escuchaba de sus familiares y conocidos sobre su trabajo como taxista?

C: La mayoría se sorprendía; algunos me felicitaban, otros me decían que era muy peligroso y que buscara otro trabajo. Sobre todo mi esposo, que es un poco machista. Me dejó de hablar por dos meses (risas)… finalmente terminó por aceptar mi decisión.

¿Qué cambios ha notado en su trabajo durante los 15 años que lleva haciendo taxi en Lima?

C: Que ha crecido abismalmente el tráfico, el desorden y la cantidad de autos, camiones, micros y demás vehículos que se desplazan todos los días por la ciudad.

¿Es peligroso el oficio del taxista? ¿Qué precauciones toma para mantenerse a salvo?

C: Yo pienso que el peligro está en todas partes, tanto aquí como en China. A pesar de que siempre trato de estar atenta, abriendo los ojos y viendo a todas partes, me han asaltado más de tres veces. Igual no me rindo y sigo saliendo a cualquier parte de Lima. Gracias a Dios no me han agredido físicamente, pero sí me han apuntado con revólver.

Hemos leído que a veces termina dando terapia gratis a sus pasajeros…

C: Fíjate que no soy psicóloga de profesión, pero pareciera que mis pasajeros ven en mi a una terapeuta o psicóloga porque casi siempre me cuentan parte de su vida. No te imaginas el drama que puedes encontrar en cada ser humano. Una vez un muchacho me pidió consejo porque quería suicidarse. Otro día un señor mexicano me contó que estaba a punto de casarse. Es más, lo recogí de su despedida de soltero y me confesó que no quería casarse porque no amaba a la novia, a pesar de que ya tenía todo listo para el matrimonio por la iglesia. ¡Y sólo faltaban unos tres días para su matrimonio! También me acuerdo de una madre anciana que iba con su nietecita a ver a su hija que estaba en el hospital. La mamá de la niñita estaba desahuciada y a punto de morir… Así como estos, he escuchado y vivido muchos casos más. Y los seguiré escuchando y aconsejando y así seguiré aprendiendo de la vida. Muchas veces me he quedado pensando en algunos de mis pasajeros preguntándome qué será de ellos.

¿La han querido denigrar por el hecho de ser mujer?

C: Sí, más de una vez. Por ejemplo, una vez fui a recoger a un señor y, apenas vio que yo era una conductora, ¡me dijo que de ninguna manera tomaría el servicio! En otras oportunidades se han subido a mi auto con desconfianza y temor, pero, al ver mi seguridad al conducir y luego de conversar un poco, se han sentido más tranquilos con el viaje. Hasta terminaron pidiéndome mi teléfono para que los vuelva a movilizar (risas).

Al ser parte del Setame, trabaja como una taxista formal. ¿Qué opina de las personas que trabajan como informales?

C: Trabajar con informales me parece absolutamente arriesgado ya que no sabemos quién es el conductor realmente. A veces suelen ser personas que no saben conducir bien y, como hemos visto, hay hasta delincuentes. Lo mejor es poder viajar con confianza.

¿Qué la mantiene haciendo taxi?

C: No he dejado este oficio porque no encuentro un trabajo donde pueda manejar mis propios horarios y lograr un buen sueldo. En realidad, pienso dejar este oficio dentro de unos pocos años porque el desorden que existe en nuestra ciudad se va acrecentando cada día. Sería distinto si pudiera ordenarse el problema del tráfico…

En nuestro país hacen falta más mujeres como Carola: aguerridas, íntegras y con muchas ganas de prosperar. Pese a las dificultades del oficio que eligió, nunca se dejó amilanar por el machismo y le ha dado a más de un pasajero una valiosa lección sobre igualdad a lo largo de 15 años de trabajo. Sin duda, es una peruana realmente auténtica.

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