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Minou Adolph: Cuidándonos

por Auténticas

La inseguridad hace que nos cuidemos en exceso, pero ¿qué otra cosa podemos hacer?

 

Veo mucho en la calle, seguramente ustedes también, gente que sube a cualquier carro. Un carro con lunas oscuras, sin ningún cartel. El que maneja les dice ¿taxi? o ¿adónde vas? e increíblemente estas personas se acercan y suben.

 

La otra tarde vi en la Avenida Pardo exactamente eso. Una chica joven, guapa, bien arregladita, esperando un taxi.

Un carro paró y un señor cuarentón bajó su ventana (no tenía absolutamente ningún cartel ni nada de taxi) le dijo: ¡Hola! Y como la chica no le contestó astutamente le preguntó:

¿Esperas taxi?

La chica ahí volteo y le dijo inocentemente –sí.

Yo soy taxi, yo te llevo.

Y aunque ustedes no lo crean, ella respondió –ok, ¡Gracias!

Cuando estaba a punto de subir, la detuve y le dije; vas a subir al carro de un desconocido que encima te está ¿gileando? ¿Quieres eso? Porque si quieres eso no hay problema.

No, me dijo, estoy subiendo a un taxi.

Un taxi le dije yo, ¿dónde dice que es un taxi?

Ella me miró sorprendida diciendo- Uber tampoco tiene cartel.

 

La verdad que en ese momento pensé por un segundo, bueno pues, su problema será.

Pero no pude y cerrando la puerta del carro le dije: nunca subas al carro de cualquiera que te diga que es taxista, es mentira, por lo menos que tengan cartel, que seas tú la que lo paras y no meterte a el carro de un señor mañoso que se  te está insinuando, ¿entiendes?

La chica estaba a punto de decirme que no me meta y justo, por cosas del destino, llega otra chica que empieza a gritar llamando a serenazgo y a cualquiera que la ayude.

 

Resulta que en esa misma avenida, esta otra chica había subido al mismo carro de este tipo con la misma modalidad que estábamos teniendo y habría sido abusada si no fuera porque se tiró del auto. Igual le robó su cartera con todas sus cosas, lo había denunciado pero no daban con él.

 

La gente lo detuvo hasta que llegó la policía, se llevaron al falso taxista y la chica llorando me agradecía. Sólo le pedí como le digo a todos, que no suban a cualquier auto, a veces es mejor tomar un micro lleno de gente que estar a solas con un desconocido en su auto.

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